La
historia de la salsa, en la que participaron gran cantidad de músicos, puede
rastrearse en cierta medida en la trayectoria de algunas importantes compañías
discográficas. En los años setenta Fiesta Récord, Manhattan Recording Company,
y en especial Fania Records, lanzaron al estrellato una gran cantidad de
«salseros» desde Nueva York, realizando giras y conciertos por todo el mundo.
La
Fania fue fundada en marzo de 1964 por el abogado y empresario Jerry Masucci y
el flautista dominicano y líder de banda Johnny Pacheco. Fania comenzó con
Larry Harlow y la producción El Malo de Willie Colón y el «Cantante de los
Cantantes», Héctor Lavoe en 1967.
El
sello Fania Records le dio el espaldarazo definitivo al género al grabar y
distribuir los discos de la gran mayoría de las estrellas salseras de los años
setenta. La Fania All Stars, orquesta que agrupó una gran cantidad de músicos y
cantantes de salsa como: Ray Barretto, Willie Colón, Johnny Pacheco, Rubén
Blades, Héctor Lavoe, Ismael Miranda, Cheo Feliciano, Bobby Cruz, y artistas
invitados como Tito Puente, Celia Cruz, y Eddie Palmieri.
Al
parear los cantantes podemos establecer ciertas peculiaridades de cada pareja.
Adalberto y “el Conde”, eran los cantantes identificados con la tradición
charanguera y sonera de Cuba en Nueva York por sus trabajos en las Charangas de
Barretto y Pacheco respectivamente y luego en las orquestas tipo Conjunto o
Sonora de estos mismos directores. Ismael y Héctor Lavoe eran los novatos, los
soneros jóvenes que expresaban su conexión directa con el barrio con sus
estilos de soneo malandro y callejero. Santitos y Cheo Feliciano eran los
cantantes solistas que venían de la tradición musical caribeña en Nueva York
con mucha fama y reconocimiento entre los bailadores. Colón fue cantante de la
orquesta de Tito Puente desde fines del 50 hasta principios del 70, con todo el
bagaje musical que eso significaba. Por su parte, Cheo Feliciano fue el
imprescindible cantante del fiero Sexteto de Joe Cuba que a mediados de los 60
arrasó en Nueva York. Santos Colon, a pesar de ser un cantante curtido en los
ritmos caribeños, se notó, en esta grabación, un poco perdido y sin fuerza en
sus soneos. Por su parte, Cheo Feliciano quien, sin duda, era el mejor cantante
que tenía la Fania en ese momento, logró un soneo arrollador y elocuente en el
número “Anacaona” y estuvo impecable en los otros temas que compartió con los
otros cantantes. Es sumamente imprescindible analizar la dotación instrumental
de Fania All Stars y ver como la misma represento los nuevos giros de la música
caribeña en los años setenta. Como siempre piano y bajo, instrumentos
imprescindibles; el trío percusivo timba, tumba y bongó que eran extensamente
utilizados por las orquestas de Puerto Rico y Nueva York desde los años
cuarenta.

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